me desperté en el sueño de otro y ya no me encontraba a tu lado.
así que caminé. no por una hora,ni por un día,caminé hasta encontrar la puerta de la pensión
donde habíamos dormido.
y me quedé parado ahí, en el cruce de esas dos grandes avenidas
sosteniendo algo roto entre mis manos... y esperé...
esperé en esa esquina,
esperé para vernos salir dela pensión,
esperé porque sabía que estábamos juntos adentro,
porque sabia que la cama era la misma, que quizá el hotel la calle
el dia y el barrio eran puras imitaciones, eran un collage en el sueño de otro,
pero la cama, en la que ayer nos dormimos, era la misma.
asi que esperé, anclado a esa cama que no veía.
y esperé, no por un día, ni por una semana, esperé hasta atravesar el sueño completo,
hasta cruzarme a la orilla de la vigilia,
y fue ahi donde todo lo se mezclaba
la cama eran clavos,
las sabanas cuerdas que se trompeaban por ver cual llegaba primero
hasta mi cuello,
el desorden del cuarto ya no era ropa sino solamente cuadernos , cientos de ellos, todos llenos
de frases sin coherencia,
y tu cara... tu cara ya no era la tuya, a pesar de que cada
célula seguía ahí... no!, esa no era tu cara.... y el cuerpo que dormía a tu lado
ya no era el mio, era el sueño de otro, era una carnada sin anzuelo,
un niño aun no nacido, era la experiencia del suelo en la primer caída de la cama.
y la vigilia se aceleraba y el barrio era la cama
y el desorden eran dientes torcidos que me masticaban
la esquina se doblegaba
y las avenidas se yuxtaponían, los autos chocaban-
y cuando creí que llegaría el día, con su sanidad de vigilia,
mi sorpresa fue ingrata:
me desperté en el sueño de otro.
Desperté
en esa hora intermedia,
esa hora azul, que destruye el pecho del gorrión
esa hora donde el regreso se hace lento
donde el abrigo empieza a ser poco
esa hora ajena a los abrazos
esa hora que nos devuelve a la ciudad natal
con menos salud, menos dinero y el cerebro en un frasco.
desperté desesperado
en esa hora quieta, en ese puente
de cielo azul a negro
. desperté en el sueño de otro
y devoré las carnadas de todos los anzuelos
sin ser pescado
me desperté en el sueño de otro
y la cama el cuarto y vos
ya no estaban ahí.
me desperté en el sueño de otro
alguien, como si fuera un virus, se robó mi cuerpo